jueves, 21 de enero de 2016

El altar, puerto de llegada y de partida

Es el lugar donde está el Cuerpo y la Sangre, es navío donde se transportan nuestras intenciones al corazón de Dios. 

¡El altar!...
Es el centro del templo. El templo es un pequeño cielo en la tierra, pero lo que en el templo hay de más celestial y divino, es el altar.


Es el polo más importante de la acción litúrgica por excelencia, la Eucaristía.



El altar es, una cosa excelsa, elevada, no sólo por el lugar elevado que ocupa, sino por las funciones que sobre él se celebran.



Es lecho donde reposa el Cuerpo entregado y la Sangre derramada.



Es atalaya desde donde se divisan los horizontes del mundo, ya que «cuando yo sea levantado de la tierra – dijo Cristo – atraeré a todos hacia mí» (Jn 12, 32).



Es navío por donde se transportan nuestras intenciones al corazón de Dios.



Es faro que ilumina todas las realidades existentes, sin excluir ninguna, en especial las humanas, porque «el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado».



Es pupitre porque en él la Santa Trinidad escribe en nuestras almas las más sublimes palabras de vida eterna.



Es oasis en el que los cansados del camino renuevan las fuerzas: «Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso» (Mt 11, 28).



Es base de lanzamiento de donde pasa la Víctima divina junto con nuestros sacrificios espirituales al altar del cielo.



Es ágora, punto de encuentro y de contacto de todos los hombres y mujeres que fueron, que son y que serán.



Es puerto de llegada y de partida.



Es mástil y torreta de navío desde donde debe mirarse el camino a recorrer para no errar el rumbo.



Es «fuente de la unidad de la Iglesia y de concordia entre hermanos».



Es cabina de comando desde donde deben tomarse las correctas decisiones para hacer siempre la Voluntad de Dios.



Es clarín que convoca a los que se violentan a sí mismos: «El Reino de los cielos sufre violencia y los violentos lo conquistan» (Mt 11, 12).



Es bandera desplegada porque abiertamente nos manifiesta todo lo que Dios nos ama y, con toda libertad, nos enseña cómo ser auténticamente libres.



Es ejército en orden de batalla, donde claudican las huestes enemigas.



Es regazo materno, seguro cobijo para el desamparado.



Es encrucijada de todas las lenguas, razas, pueblos, culturas, tiempos y geografías, y de todos los hombres y mujeres de buena voluntad de toda creencia, porque «por todos murió Cristo» (2 Cor 5, 15).



Es antorcha porque la cruz «mantiene viva la espera … de la resurrección».



Es trampolín que nos lanza a la vida eterna.



Es hogar, horno, brasero, donde obra el Espíritu, «el fuego del altar» (Ap 8, 5).



Es mesa donde se sirve el banquete de los hijos de Dios, por eso se le pone encima mantel. Sobre él, se reitera el milagro de la Última Cena en el Cenáculo de Jerusalén. Se realiza la transubstanciación.



Es «símbolo de Cristo», que fue el sacerdote, la víctima y el altar de su propio sacrificio, como decían San Epifanio y San Cirilo de Alejandría.



Es el Altar vivo del Templo celestial. «El altar de la Santa Iglesia es el mismo Cristo». Es el propiciatorio del mundo. «El misterio del altar llega a su plenitud en Cristo». María está junto a Él.



Es imagen del Cuerpo místico, ya que «Cristo, Cabeza y Maestro, es altar verdadero, también sus miembros y discípulos son altares espirituales, en los que se ofrece a Dios el sacrificio de una vida santa». San Policarpo amonesta a las viudas porque «son el altar de Dios». «¿Qué es el altar de Dios, sino el espíritu de los que viven bien?… Con razón, entonces, el corazón (de los justos) es llamado altar de Dios», enseña San Gregorio Magno.



Es ara. Sobre todo, es ara. Sobre él se perpetúa, a través de los siglos y hasta el fin del mundo, de manera incruenta, el Único sacrificio de la cruz.


Por: P. Carlos M. Buela 

jueves, 24 de diciembre de 2015

Especial Navidad

Hoy solo publicare esta imagen como símbolo de la Paz y el Amor que debe de reinar en todos los hogares del mundo, dejad que Niño Jesús entre en ellos.




sábado, 5 de diciembre de 2015

365 días dulces

Los mejores y deliciosos dulces, siempre tuvieron fama, los realizados en los conventos de religiosas de clausura, mire este vídeo, le encantara.

video


Y como  tras ver el video, se ha quedado con ganas de darle el mordisquito, para pedirlos y ver el catalogo tan variado pulse por favor Aquí, estamos los 365 días del año las 24 horas del día.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Noviembre, mes para meditar

Este mes que nos llena de recuerdos de los seres que ya no podemos ver... 


El día está desapacible....soledad en la Capilla, la luz roja parpadea y tu estás ahí Señor... y yo como siempre estoy frente a ti y no se por qué tengo un sentimiento de melancolía...debe ser el mes de noviembre. Este mes que nos llena de recuerdos de los seres que ya no podemos ver, lugares vacíos, ecos de voces queridas ... que ya no oímos, siluetas y rostros que llevamos en nuestro corazón, pero...que ya no están.

Es el mes en que se habla de la muerte y los crepúsculos tienen una luz mortecina y el viento que va arrancando las hojas de los árboles nos habla de la proximidad del invierno. Si tuviera color le pondríamos un tono gris, serio y formal, con pinceladas de color cobre y oro.....

Es el mes en que el pensamiento de la muerte nos pone inquietos pero solo por unos días pues pronto nos liberamos de este, para seguir, con alegría inconsciente, sumergiéndonos en el bullicio de la vida.

Pensar, meditar en la muerte no nos gusta. No estamos preparados para ello y tan solo nos causa desasosiego. Sabemos que algún día llegará... Tu, Jesús, nos dices: Velad, porque no sabeís ni el día ni la hora. Estad alerta, para no ser sorprendidos.

La muerte ha de llegar, eso no cabe duda, pero tu Señor, nos trajiste la esperanza de la resurrección. Creer en que vamos a resucitar es algo que nos aligera el alma y que en realidad no es la muerte sino una transformación de la propia vida.

Y San Pablo nos dice en su primera carta a los corintios: Ahora bien, si se predica que Cristo ha resucitado de entre los muertos, ¿cómo andan diciendo algunos de entre vosotros que no hay resurrección de muertos?.Si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó y si no resucitó Cristo, vana es nuestra predicación, vana también vuestra fe. Pero no, Cristo resucitó de entre los muertos como primicia de los que se durmieron

Esta fe es la que nos alimenta, Señor, y hace que tengamos una esperanza en esa muerte como la puerta hacia la otra vida, hacia la vida eterna.

Pero eso si, ese viaje a la eternidad nos obliga a tener listo "el equipaje", nos hace vivir día a día con el esfuerzo y la voluntad de ser mejores. No podemos despreciar el momento presente para obtener méritos que serán presentados ante tu Juicio, Señor.

Los seres queridos que se fueron nos impelen de mil formas y momentos a que preparemos "ese camino" y ese final de nuestra vida terrena, porque ellos ya saben que el gozo será infinito cuando traspasemos esa temida puerta de la muerte y podamos contemplar el rostro de tu amado Padre, el tuyo , el de tu Santísima Madre y también el de todos los que se nos adelantaron.

Mes de noviembre.... mes para meditar.


Autor: Ma Esther De Ariño

jueves, 5 de noviembre de 2015

¿POR QUÉ TODOS NECESITAMOS ESTE AÑO DE LA MISERICORDIA?


Autor: Pablo Cabellos Llorente

         Seguramente no existe nadie con tan mal corazón que no se rebele de algún modo ante la miseria cercana o distante, ante la injusticia manifiesta en tantos aspectos y ambientes de nuestra sociedad, ante la falta de libertad de expresión para ciertos temas –ideología de género y epígonos, por ejemplo-, ante la falta de recursos sanitarios de algunas personas, ante la imposibilidad, en cualesquiera casos, de acceder al tipo de educación que deseas para tus hijos, ante la miseria moral en la que vive mucha gente, etc., etc. Pero es muy posible que, en la relación incompleta que acabo de describir, unos reaccionarán de un modo mientras que otros lo harán de manera diversa.

         Esa pluralidad, en principio, no es  mala, porque no todos percibimos la problemática del mundo con idéntico sentir. Tal vez aquí emerge un aspecto de la misericordia hacia los demás escasamente contemplado. Me refiero a la grandeza de corazón –magnanimidad-, a la virtud de no resistir en nuestra torre de marfil y abrir nuestras ventanas al mundo. Eso se llama también respeto a la libertad personal de todos y cada uno, sin tratar de imponer nada a nadie. ¡Oiga! ¿Y esto lo dice usted que es sacerdote católico y tiene un Credo? Pues sí, porque la religión no puede ser impuesta a ninguno. Sin libertad, no hay fe. Y cuando eso ha sucedido a lo largo de la historia, nada se ha logrado –salvo males-, porque la intimidad de la conciencia no puede ser torcida a la fuerza por nadie. Y atento el político que ha de gobernar para todos.

         Aun intentando generalizar, es muy posible que no todos poseamos similar concepto de compasión –padecer con- o misericordia: llevar en el propio corazón la miseria ajena. Suena bien, pero ¿cuántas veces hemos ejercitado esta noble virtud sin culpar a otros, sino avistando las propias culpas? Y, por supuesto, no me refiero a pecados en algo genérico, sino en eso que sucede y criticamos, en aquello que ocurre en las antípodas: ¿qué he hecho yo mal? ¿En cuantos momentos hemos hablado de lo que hay que trabajar sin haber movido un dedo por esa tarea? Justo lo contrario de lo espetado a un arzobispo que hace más por los emigrantes que todos sus verdugos. Obras son amores y no buenas razones.

         Esos nuestros modos de pensar, de hablar o escribir, de trabajar…, nos facilitan la visión positiva que supone mirar a un año dedicado a la misericordia. En la Bula que lo convoca –a partir del próximo 8 de diciembre-, Francisco escribe: “Redescubramos las obras de misericordia corporales: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero, asistir a los enfermos, visitar a los presos, enterrar a los muertos. Y no olvidemos las obras de misericordia espirituales: dar consejo al que lo necesita, enseñar al que no sabe, corregir al que yerra, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar con paciencia las personas molestas, rogar a Dios por los vivos y difuntos”. Después, ha sugerido algo muy práctico para los primeros siete meses de este año: hallar para cada mes de ese tiempo una obra de misericordia corporal y otra espiritual en la fijemos nuestros objetivos. Así viviremos las catorce de modo permanente.

         Seguramente, esta idea del Papa puede servirnos a todos para despertar nuestra conciencia muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, de la soledad, de la incomprensión que es otro duro modo de aislamiento, como también sucede con la ignorancia o la falta de acogida al emigrante, la capacidad de perdonar  y solicitar perdón, la virtud de ser mujeres y hombres de paz, de vencer el rencor con el cariño, de salir a todas las periferias existenciales en busca de quien pueda recibir un algo de nuestra asistencia. Al fin y al cabo, todo se resume en el amor que, si es verdadero, no es excluyente, llega a todos. De modo tempestivo, el Papa cita en su Bula las conocidas palabras de Juan de la Cruz: “En el ocaso de nuestras vidas, seremos juzgados en el amor”.

         Vuelvo al título de estas líneas: ¿no es cierto que a todos nos viene bien este Año de la Misericordia? Ciertamente esta virtud cordial resulta ineludible siempre, tanto dándola como siendo receptores. No obstante, será muy útil este empentón no sólo para subir el listón una temporada, sino para sostener y hacer progresar lo conseguido. Es una tarea costosa, es un trabajo de cuantos vivimos en este planeta, pero ¿no es ilusionante pensar en un mundo mejor, construido por el perdón, la comprensión y la generosidad de todos? Es cierto que la misericordia es un concepto nacido con el cristianismo pero, en la mayoría de sus aspectos, es propiedad de la humanidad. Por eso nos alcanza de muchas maneras a todos los humanos.


         Una palabra para los bautizados: sería poco lógico el deseo de lograr esta virtud en alto grado sin acceder al Sacramento del Perdón, la muestra más alta de la Misericordia de Dios con el ser humano.

jueves, 22 de octubre de 2015

En la tuya o en la mía, Carlos Herrera


El periodista Carlos Herrera,  visita la casa de Bertín Osborne.


Para ver el vídeo, por favor pinche aquí 

viernes, 9 de octubre de 2015

Principio de subsidiaridad, totalitarismo y libertad

Autor: Pablo Cabellos Llorente
Se puede pagar para que haya más libertad, pero nunca para menguarla
Por más que he rastreado por Internet no lo he encontrado. He buscado colocando una frase y su contraria, buscando a Marx y a Smith, pero no he sido capaz del descubrimiento. Por lo que he concluido que se trata de un invento más actual cuyas raíces tal vez están en la Venezuela de nuestros días o en esos otros populismos al uso. He puesto simplemente el vocablosubsidiaridad, he empleado  la frase: sociedad civil subsidiaria del estado. Y me aparecía siempre que el subsidiario de los individuos y de las sociedades menores es el Estado. Pero no muy lejos de nosotros hemos escuchado o leído que las sociedades tienen que ser subsidiarias del Estado, al menos en un tema tan sensible como el de la Educación.
Por lo visto, Cervantes debe ser un carca tremendo porque escribió en El Quijote:
La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres. Digo esto, Sancho, porque bien has visto el regalo, la abundancia que en este castillo que dejamos hemos tenido; pues en mitad de aquellos banquetes sazonados y de aquellas bebidas de nieve me parecía a mí que estaba metido entre las estrechezas de la hambre, porque no lo gozaba con la libertad que lo gozara si fueran míos, que las obligaciones de las recompensas de los beneficios y mercedes recebidas son ataduras que no dejan campear al ánimo libre. ¡Venturoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan sin que le quede obligación de agradecerlo a otro que al mismo cielo! (cap. LVIII).
Cito este pasaje porque también se ha escrito hasta la saciedad que no aceptar el principio de subsidiaridad supone totalitarismo o es su camino más directo. Encierra la contradicción propia de quien no razona sino que dogmatiza. ¿En que consiste esa paradoja? En aparentar todo tipo de aperturas que suenan bien y negar, en su raíz, la más profunda libertad del hombre, que consiste en buscar la verdad y el bien, que nos hacen a nosotros mismos verdaderos y buenos. Prima la ideología, que es un algo etéreo, desprendido del mundo real a lo que se da más valor, más crédito o más importancia que a lo mensurable. Que los colegios concertados salen mucho más baratos al erario público que los estatales, pues no importa. Que me cargo libertades importantes de las personas, tampoco interesa. Es como un grito de guerra: ¡salvad la ideología!
El principio de subsidiariedad, en su definición más amplia, dispone que un asunto debe ser resuelto por las personas o autoridad (normativa, política o económica) más próxima al objeto del problema. Este es uno de los principios sobre los que se sustenta la Unión Europea, según quedó establecido por el Tratado de Maastricht, firmado el 7 de febrero de 1992 y después conocido como Tratado de la Unión Europea. Su actual formulación quedó plasmada en el Artículo 5 (2), modificada por el Tratado de Lisboa desde el 1 de diciembre de 2009. Un análisis descriptivo de este principio puede encontrarse en el Protocolo 30 sobre la aplicación de los principios de subsidiariedad y proporcionalidad, anejo al Tratado. La palabra latina “subsidium” significaayuda, por lo que la función subsidiaria del Estado quiere decir que su papel consiste en ayudar a los miembros de la sociedad. La dignidad de la persona humana no se resiste a este apoyo. Lo que se opondría a esta dignidad es que se le despojase de la libre iniciativa de cuidar de sus necesidades e intereses legítimos. Es elemental que el más próximo a la de educación de la gente es su familia. Y cuando es adulto, él mismo.
Por otro lado, este concreto asunto de la libertad escolar está reconocido por la Constitución Española y la Declaración Universal de los Derechos del Hombre. Pero vayamos a otra parte: en el “Manifiesto Comunista”, Marx y Engels esbozaron algunas ideas sobre la del Estado que pedía sustituir por el proletariado como clase dominante. Lenin dirá que hay que suplir esa máquina del Estado por un nuevo estado conformado por todo el proletariado. Con la construcción de la extinta URSS, se caminó hacia la economía planificada, en la que se vio un modo de lograr la sociedad sin clases. Todo a costa de situar al Estado por encima de las personas. Por eso, cuando afirmé que no encontré esa subsidiaridad, se puede apreciar la raíz marxista de ese populismo emergente.
También hay otra falacia en el invento: los colegios concertados son para ricos y los públicos para pobres. ¡Oiga! ¿Cómo puede suceder esto si los centros estatales cuestan más por alumno que los otros? ¿No habrá que empezar por mejorar la gestión de la escuela pública? ¿Amamos la libertad de todos? Porque este es un grave asunto de libertad. Se puede pagar para que haya más libertad, pero nunca para menguarla.


domingo, 4 de octubre de 2015

Sínodo de los Obispos sobre la Familia

Un largo camino está llegando a su última etapa, ¿qué sucederá las próximas tres semanas? 

Un largo camino que está llegando a su última etapa. El Sínodo de los Obispos se reúne este mes de octubre en Roma en la Asamblea General Ordinaria para abordar las preocupaciones y desafíos de la familia en el mundo y en la Iglesia. Este Sínodo, que está despertando la curiosidad de muchos y acaparando gran atención mediática, sigue una metodología y un calendario concretos. Tras meses de debate público, durante las próximas tres semanas se seguirá en el Vaticano un guión muy detallado.
Tal y como ha indicado el cardenal Lorenzo Baldisseri, secretario general del Sínodo de los Obispos, a partir de la experiencia madurada durante la Asamblea General Extraordinaria del año pasado y “teniendo en cuenta las sugerencia realizadas, especialmente por los Padres sinodales”, la secretaria general del Sínodo ha elaborado una nueva metodología, que fue aprobada por el Santo Padre el pasado mes de mayo.
La mayoría de los Padres sugirió que la Asamblea General Ordinaria se hiciera “más dinámica y participativa a través de la distribución de las intervenciones en el aula de los miembros en tiempos sucesivos, para poder dedicar mayor atención a cada contribución”. Además, los Padres han pedido “mejorar el trabajo en los Circuli Minores, donde se verifica una participación más activa a la discusión, un debate más directo e inmediato entre los Padres en la propia lengua, en los cuales, eventualmente pueden intervenir los auditores y delegados fraternos”.
El documento base para los trabajos sinodales es el Instrumentum Laboris, resultado de la composición de la Relatio Synodi del anterior Sínodo, y de las respuestas al cuestionario.
En la sesión inaugural, el presidente delegado dirigirá su saludo al Santo Padre, que abre los trabajos. A continuación, intervendrán el secretario general y el relator general con sus respectivas intervenciones. Después, el relator general presente los temas de la Primera Parte y le seguirá el testimonio de una pareja de esposos auditores para proseguir con las intervenciones de los Padres sinodales en las Congregaciones Generales. 
El papa Francisco, en su libertad, decidirá si intervenir o no en la apertura de los trabajos. Hay que tener en cuenta, que tanto en la vigilia del sábado 3 como el la misa del domingo 4 tendrá ocasión de dirigirse a los fieles.



Se seguirá con las sesiones de los Círculos menores, en los que los Padres reflexionan sobre el texto base enriquecido por las contribuciones que surgen en el aula, con el fin de elaborar los “modos” con los que el texto madura posteriormente.
Al terminar cada sesión, el relator de cada Círculo presenta en el Aula una breve presentación del trabajo realizado y mientras tanto entrega los “modos” que son introducidos en el texto base. Todas las intervenciones de los Círculos menores serán publicadas.
Este procedimiento se repite para la Segunda y la Tercera Parte durante las dos semanas sucesivas.
La Comisión para la elaboración de la Relación final, nombrada por el Santo Padre en la que están representados los cinco continentes, tiene la tarea de seguir cada fase del proyecto para reunirse al final de los trabajos de cada parte y para la redacción final.         
Al finalizar las tres etapas, dicha Comisión supervisa la elaboración del proyecto de la Relación final, que se presenta en el Aula. Finalmente, la Comisión realiza el texto definitivo y en la mañana del 24 de octubre se presenta y por la tarde se somete al sufragio de la Asamblea.     
Según el método del Sínodo, este documento se entrega al Santo Padre, a quien corresponde las decisiones finales.
Durante las tres semanas de Sínodo, se realizará cada día una sesión informativa con el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi, en el que expondrá a la prensa, en ocasiones acompañado de Padres sinodales y auditores, los avances y las líneas de los debates.

Por: Rocío Lancho García | Fuente: Zenit.org 


viernes, 2 de octubre de 2015

75 Preguntas a los padres de adolescentes

Las distintas etapas de preadolescente, adolescente y postadolescente,no tienen un calendario exacto de edad. Van en función de la madurez física, mental y educativa de ellos. Los padres son los indicados en conocer en cuál de las etapas, está clasificado cada uno de los hijos. En el artículo se denominarán adolescentes a todos, agrupándolos en una sola de las distintas etapas cronológicas.
La palabra adolescente, indica que adolecen de la capacidad y la madurez física y emocional, necesarias, para sopesar el impacto de muchas de las acciones que realizan, o que quieren realizar y por lo tanto, ignoran sus lógicas consecuencias. Para solucionar este problema están en primer lugar sus padres, con una obligación irrenunciable a guiarles, cómo guiarles a que se enfrenten el reto de hacerse mayores. Después están los profesores, consejeros, sacerdotes, pastores, rabinos o imanes, según la religión que practiquen.
Los padres no tienen que ser, los amigos de sus hijos adolescentes y viceversa, tienen que ser sus padres y sus hijos respectivamente. Sobrepasar esa sutil raya, es la que suele ser el principio de las grandes diferencias, en los resultados de la educación. Cada uno en su sitio con sus obligaciones y responsabilidades. La amistad es quitar o poner, la paternidad y la filiación, no.
La adolescencia puede ser una edad maravillosa o insufrible, para ellos, sus familiares y la sociedad. Hay muchos adolescentes, la gran mayoría, que están llenos de entrega, altruismo, abnegación y sacrificio incondicional hacia los demás, como se aprecia en la enorme cantidad de voluntarios adolescentes que hay en todas las ONG, organizaciones no gubernamentales, de servicio al prójimo.
La inmadurez inmadurable, es la tónica general en la mayoría de los adolescentes, que han sido mal educados por sus padres, al consentirles todo lo que han ido queriendo, desde su infancia. Jamás madurarán, porque ni piensan, ni quieren hacerlo. Les va muy bien haciendo lo que quieren, siendo adolescentes inmaduros y, sin responsabilidades.
Para algunos padres no hay una perfecta definición, de lo que es portarse bien y portarse mal en los adolescentes. Hay una raya muy fina para algunos, que separa los conceptos buenos y malos. Depende de cómo hayan sido educados ellos, de las costumbres que hayan adoptado, de la calidad de educación que quieran dar a sus hijos en la práctica de las virtudes y valores humanos, del entorno en el que viven, de sus costumbres religiosas, etc.
El análisis del comportamiento de los padres y de los adolescentes, le permitirá tomar las decisiones adecuadas para corregir los defectos, tratándose principalmente de adolescentes: Rebeldes, agresivos, violentos, vagos, consentidos, manipuladores, NiNi, etc.
75 Preguntas a los padres de adolescentes, para que contesten amplia, sincera y detalladamente, y así poder conocer su propio grado de responsabilidad, en las actuaciones de sus hijos y para que puedan tomar las medidas adecuadas.
1. ¿Han llevado a su hijo al pediatra, para que les diagnostique si tiene alguna enfermedad o si sólo está insuficientemente educado? Este es el primer paso y, uno de los más importantes. Si el adolescente consigue no ir, los padres tendrán que reconocer, que les ha ganado la primera batalla. Todas las siguientes respuestas, se basarán en que está insuficientemente educado, para reconocer la autoridad de los padres.
2. ¿Le ha dicho alguien, aunque no sea médico, que su hijo está enfermo, muy consentido, insuficientemente educado o tiene alrededor algo que le perturbe?
3. ¿Qué les han dicho los psicólogos, sobre el origen de su posible mal comportamiento?
4. ¿Toma alguna medicina por si es bipolar, tiene TDAH u otra enfermedad?
5. ¿Qué solución le han dado los psicólogos, para el presente y el futuro de su hijo?
6. ¿Tienen algún informe profesional de su hijo, hecho por sus maestros o tutores?
7. ¿Han hablado con los maestros, sobre el comportamiento en la escuela y fuera de ella?
8. ¿Ha hablado con los maestros y tutores, sobre su capacidad de estudio y las razones, por las que ellos creen, que no se esfuerza lo suficiente?
9. ¿Asiste con regularidad a la escuela o al trabajo?
10. ¿Qué calificaciones obtiene u obtenía?
11. ¿A qué se dedica cuando no estudia?
12. ¿Desde cuándo no estudia?
13. ¿Qué alega para no estudiar?
14. ¿Qué quiere hacer en el futuro?
15. ¿Para qué vale, es decir, para que actividad profesional?
16. ¿Han analizado las razones, por las que no busca trabajo o no lo encuentra?
17. ¿Cuál es el comportamiento que como padres, quisieran que su hijo cumpliera mientras viva en su casa? Horarios de levantarse y acostarse. Días y horarios de esparcimiento, salidas y entrada. Tiempos de estudio en casa o de trabajo. Objetivos parciales de los estudios. Forma de ganar para sus gastos discrecionales. Ayuda en las tareas de la casa. Amistades con las que puede alternar y con las que no puede alternar, etc.
18. ¿Han negociado con él unas condiciones de horarios, ocupaciones, responsabilidades, resultados premios y castigos, para poder vivir en la casa?
19. ¿Cuáles son los temas principales, que producen el mal comportamiento de su hijo?
20. ¿No han podido controlar el comportamiento de su hijo, incluso cuando empezaban los primeros avisos de su mala conducta?
21. ¿Han permitido los padres, las malas actuaciones del hijo, desde que era pequeño y creen que ahora es, demasiado tarde?
22. ¿En qué ha ido creciendo su mala actitud, desde que era más joven?
23. ¿Además de la casa, dónde se producen los mayores periodos de mal comportamiento, en el colegio, en la calle o con determinados amigos o familiares?
24. ¿Por qué le consienten su mal comportamiento, soportado en desobediencias, insultos, agresiones, etc.?
25. ¿Cuándo se producen sus crisis, llegan al máximo y desaparece, o tardan mucho en desaparecer? Observe las personas que tiene a su alrededor y otras circunstancias, que pudieran alterarle.
26. ¿Cómo influye su comportamiento en la actitud de otros hermanos o familiares?
27. ¿Consienten sus padres, el daño que hace con su mal comportamiento, a sus otros hermanos y los padres?
28. ¿Qué nivel de disciplina y orden hay en la familia?
29. ¿Qué tipo de vida llevan los cónyuges? (Relaciones personales, horarios y actividades)
30. ¿Cuál es el tipo de vida que lleva el adolescente?
31. ¿Cuáles son sus horarios familiares, escolares y sociales?
32. ¿Quién le da el dinero para sus gastos particulares y, le compra la ropa, paga el Internet, el teléfono, etc., suponiendo que tenga?
33. ¿Está enganchado o pasa demasiado tiempo en el teléfono, Internet y las pantallas digitales?
34. ¿Están esperando a que un día ocurra una desgracia y, vayan los padres a la cárcel y el hijo a un reformatorio?
35. ¿Cómo son sus amigos?
36. ¿Han hablado con sus amigos y los padres y familiares de sus amigos?
37. ¿Fuma o toma alguna droga o alcohol?
38. ¿Han revisado su mochila, habitación y efectos personales, para comprobar si esconde drogas o efectos ajenos?
39. ¿Lleva ropas o tiene objetos que Vds. no le han comprado?
40. ¿Aparentemente gasta más que el dinero, del que los padres le dan?
41. ¿Tiene una o varias novias y, cree que lleva una vida honesta con ellas?
42. ¿Practican alguna religión con su hijo?
43. ¿Va al Catecismo o a la Iglesia?
44. ¿Han consultado Vd. con algún grupo de ayuda, sacerdote, pastor, rabino o imán, según la religión que profesen?
45. ¿Cuáles son las principales virtudes y valores humanos, que tiene y practica su hijo?
46. ¿Cuáles son los principales defectos de su hijo?
47. ¿Qué premios o castigos tiene su hijo, por su comportamiento?
48. ¿Con quién pasa la noche, cuando no duerme en la casa, con o sin permiso?
49. ¿Quiere estudiar o quiere trabajar, las dos cosas a la vez o ninguna de ellas?
50. ¿Trabaja y entrega todo o parte de sus ingresos en la casa o lo ahorra?
51. ¿Después de los 18 años, quiere quedarse en casa de los padres o quiere que los padres le paguen la universidad, o ponerse a trabajar para pagársela él o vivir por su cuenta, sin continuar estudiando?
52. ¿Tiene algún tipo de problemas de salud como obesidad, vigorexia, anorexia, bulimia, ADHD, etc.?
53. ¿Bebe refrescos que tengan mucha cafeína y azúcar, energizantes, o toma comidas industrializadas como la pastelería, galletas, etc.?
54. ¿Se viste, peina y disfraza, de forma que avergüenza a la familia y por eso, es rechazado por la sociedad y por los padres?
55. ¿Les ha pedido permiso o consejo, para hacerse alguna cirugía estética con el fin de parecer más sexi?
56. ¿Conoce las razones en profundidad, no las disculpas que le dice, para no querer estudiar o trabajar normalmente?
57. ¿Por qué no se pone a trabajar, si no quiere estudiar?
58. ¿Su hijo cree que sus padres son tan millonarios, como para mantenerle, sin estudiar ni trabajar para siempre?
59. ¿Están los padres dispuestos a enfrentarse con su hijo, para que por la razón o por la fuerza, haga las cosas necesarias para su presente y su futuro?
60. ¿Hasta dónde están dispuestos los padres, a apretarle las tuercas, en beneficio de él, en el caso de que no quiera cumplir las normas establecidas o negociadas?
61. ¿Están los padres dispuestos a gastar sus ahorros, previstos para sujubilación y vejez, en pagarle los estudios que no aprovecha, además de mantenerle, vestirle y darle dinero para que se divierta, aunque él no coopere en educarse y en portarse correctamente?
62. ¿Le han hablado de la situación económica de Vds. y de la posibleherencia?
63. ¿Han pensado que la vejez de Vds. están en peligro, por consentir a su hijo?
64. ¿Hasta cuándo él quiere estar de NiNi?
65. ¿Hasta cuándo van a esperar a que caiga, en las redes de los malos amigos? Los NiNi son las primeras piezas que cazan los narcotraficantes y las gangas.
66. ¿Sabe él que se está exponiendo, a ser un perdedor social y hasta que Vds. le echen de casa, por desobediente?
67. ¿Hasta dónde están dispuestos a aceptar el riesgo, de tener un hijo NiNiy las consecuencias?
68. ¿Hasta qué edad de los padres o de él, van a seguir consintiéndole que haga lo que quiera?
69. ¿Hasta dónde están dispuestos a aguantar a su hijo?
70. ¿Han pensado en que si no cambia y, hace la vida imposible a la familia, internarle en un reformatorio o echarle de la casa, si es mayor de edad?
71. ¿Tienen en su familia cercana o amigos, algún ejemplo similar?
72. ¿Es responsable con las actuaciones ante la familia, amigos y ocupaciones propias de su edad y situación?
73. ¿Ha recibido acciones de bullying o las ha realizado?
74. ¿Le va a dar a leer este artículo a su hijo adolescente?
75. ¿Consienten los padres, que el hijo adolescente les trate mal, sin intentar corregirle?
No hay pastillas, para que los adolescentes se porten bien. Solamente hay buena educación y su seguimiento, realizado desde el primer día, por parte de los padres. Es muy fácil para algunos médicos diagnosticar, que los adolescentes tienen TDAH o hiperactividad y, llenarlos de pastillas para toda la vida, cuando la realidad es que, están dando una respuesta médica a un problema educativo. A los padres les resulta más cómodo, oír del médico que su hijo se portará bien con las pastillas, que reconocer que es un problema de mala educación.
Tampoco hay pastillas, para que los padres eduquen a los adolescentes.Algunos padres esperan recibir respuestas, sobre la problemática del mal comportamiento de los hijos adolescentes, semejantes a tomar una pastilla, que lo cura todo e inmediatamente. Con unos pocos consejos recibidos, no se solucionan los años de haber consentido todo, es un largo proceso educativo.
Algunos padres no quieren reconocer, su posible culpabilidad en la permisividad o mala educación, de sus hijos adolescentes. Cuando lean este artículo, otros relacionados, o cuando respondo a sus consultas, si ven algún atisbo de haberles descubierto sus errores, lo primero que intentan es descalificar al mensajero, para así justificar el, no hacer caso al mensaje. Prefieren esconder la cabeza en la arena como los avestruces, antes que tomar medidas correctoras e intentar poner remedio, a lo que con anterioridad no habían hecho, o habían hecho mal.
Modificar el mal comportamiento de los adolescentes, es un procedimiento de ensayo y error. Costoso, lento y no exento de sacrificios. Por eso cuanto antes empiecen los padres, a intentar modificar el comportamiento de los adolescentes, será mucho mejor. Y si lo pueden hacer desde que son niños, obtendrán muchos mejores resultados.
Los padres deben considerar, en función del diagnóstico que le hayan dado los especialistas, en el supuesto de que el adolescente no esté enfermo, el tipo de educación que han dado a su hijo. Si no está enfermo y se porta mal, es que está insuficientemente educado. Analicen también su propio comportamiento, el de los familiares, maestros y amigos, por si alguno de estos, pudiera ser el origen del problema del mal comportamiento.
Cuando hay problemas de mal comportamiento, con los adolescentes, el primer paso es establecer y negociar unas normas de convivencia y conducta familiar, poniendo énfasis en lo que es negociable y lo que no es. Pudiera ser más fácil imponerlas, pero es mucho mejor negociarlas, ya que así son, más fáciles de cumplir por todos, principalmente para los hijos más mayores.
La autoridad como padres, no es negociable, las normas, sí. Los adolescentes, en beneficio de ellos mismos, tienen que hacer las cosas por la razón o por la fuerza, pero no con dos bofetadas, aunque sean una vieja medicina, que en su época, dio muy buenos resultados. Si era sin pasarse.
Está muy bien que los padres quieran mucho a sus hijos y, traten de ayudarles a que su comportamiento sea excelente, pero también deben cuidar la armonía familiar, la salud de todos y el crecimiento personal, de cada uno de la familia, que no sea roto, por el mal comportamiento de los adolescentes. Si el adolescente gana hoy la pelea de la agresividad, de la violencia, de los horarios, etc., mañana será otra cosa y pasado mañana, se hará el dueño de la casa, porque los padres han estado cediendo, desde hace mucho en la forma y fondo de educarle.
Los adolescentes no se levantan una mañana y dicen que, a partir de ahora me voy a portar mal. Normalmente llevan años haciéndolo, ganado posiciones poco a poco y los padres consintiéndolo, no enterándose o queriendo enterarse. Ellos no cambian radicalmente de un día para otro, a no ser que en su vida o en su entorno, ocurra algún hecho grave.
Los adolescentes casi siempre hacen y se comportan, como lo que ven en sus familias y a sus amigos. Si tienen unos padres violentos, agresivos, vagos, manipuladores, poco comunicativos, lo más probable es que ellos hagan lo mismo. Si los padres, no les han enseñado a practicar las virtudes y valores humanos, porque ellos tampoco los practican, no podrán esperar que los hijos lo hagan, por su propia iniciativa. Estas actitudes primero son costumbres, después hábitos y posteriormente se convierten en virtudes y valores humanos.
Los adolescentes algunas veces, no entienden los motivos, por los que se enfadan, ni los de su comportamiento, ni sus responsabilidades sobre lo que hacen, ni lo que tienen que hacer, para que no vuelva a ocurrir. Casi siempre lo hacen por ser una costumbre, consentida por los padres. Esas actitudes suele ser, el reflejo del fracaso o la violencia de los padres. El buen ejemplo y la negociación con ellos, para convencerles, significa el éxito de los padres.
Aunque sea muy difícil, algunas veces hay que “evaluar” la tarea educativa de los padres, pues si no han sabido y no saben educar a su hijo adolescente, para persuadirle de que tenga buen comportamiento, es que les queda mucho por aprender. Es posible que a los padres les toque hacer una introspección, de la forma en la que le están educando, si ni las medicinas, ni los buenos consejos, le han hecho mejorar. La solución no pasa por que el hijo se tome pastillas o vaya a más sesiones del psicólogo. La solución empieza con los padres, sus características presentes y los comportamientos pasados.
Los adolescentes con mal comportamiento en la escuela, corren el riesgo de que queden mal catalogados para siempre. Esa calificación va creciendo en el niño, entre los siguientes profesores y sus compañeros y se transmite incluso, después a la universidad. Es muy duro llevarle a un internado, pero hacerlo, suele hacer milagros en la etapa adolescente. Incluso la simple sugerencia de llevarle, suele cambiar el rumbo de su comportamiento. Quizá sea una prueba de esfuerzo para los padres, pero seguramente, valdrá la pena por la salud mental, presente y futura del niño.
Algunas adolescentes están obsesionadas, en aparecer más sexuales y estar a la última moda, en hacerse cirugías estéticas, practicar la vigorexia, la anorexia, bulimia, etc., todo por esa moda de aparecer más delgadas y así pertenecer a lo que ellos llaman “la tribu metrosexual” y, diferenciarse físicamente de las demás. Los adolescentes, también tienen modas similares, pero son menos proclives a las cirugías estéticas.
Los adolescentes responsables, también tienen que tener miedo a sus padres, si estos no les han educado bien. Es posible que en los años adolescentes, no se den cuenta y, a medida que se vayan haciendo mayores y vayan entrando en el mundo competitivo, de la universidad o del trabajo, se den cuenta de que no están preparados, para hacer nada de provecho, porque les han consentido, hacer todo lo que han querido, entonces será muy tarde o muy costoso, el enderezar el camino recorrido.
Los padres responsables, tienen que estar dispuestos a oír la verdad sobre sus hijos, no lo que quieren oír de ellos. Pero tienen que saber, qué es lo que preguntan y a quién preguntan, para que en función de ello, puedan tomar las correspondientes decisiones, siempre bajo una buena y continua puesta al día, de la información.
A los adolescentes responsables, se le conoce desde lejos, bien por la calidad de su comportamiento, por los hechos en la familia, los estudios o la sociedad. Depende muchísimo del grado de educación y consentimiento, que le hayan dado sus padres, en sus primero años de vida.
Los adolescentes no quieren, bajo ningún concepto, que sus padres les controlen lo qué hacen, ni dónde van, ni con quién están, ni cuándo salen o llegan. Algunos padres, pretenden ponerles sistemas modernos de control, para conocer por dónde andan, cuando están fuera de la casa, pues los peligro de hoy en día en la calle, les producen mucha angustia. Para ello hay desde los métodos de ponerles un chip bajo la piel, para buscarles en caso de un posible secuestro, que continuamente se producen en determinados países, hasta poner un sistema de navegación, por GPS en el automóvil, para saber dónde están.
Fuente: blog.micumbre.com
Enlace al artículo original: https://www.aciprensa.com/Familia/preguntaspadres.htm